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Se robaba niñas de 7 años para convertirlas en muñecas. Mira en cuanto las vendía y a quien…


Este escalofriante suceso se dio en el año 2011, todo ocurrió en Rusia cuando un grande y reconocido historiador de este país, comenzó a investigar sobre algunos rituales que envolvían todo el misterio de la vida y la muerte. El investigador, de nombre Anatoly Moskvin tenía una capacidad intelectual asombrosa, sabía miles de fechas, nombres de personajes importantes de la historia y además fue capaz de hablar casi a la perfección 13 idiomas, aunque en cuanto a vida social, el hombre era un poco extraño. 


Anatoly era un poco solitario, no le interesaba mucho convivir con otras personas, prefería pasar largos ratos leyendo, investigando y dedicarse casi por completo al conocimiento, odiaba la bebida y tampoco le gustaba fumar. Algunos rumoraban que jamás se le vio con una mujer, y al salir de la Universidad continuó con una segunda carrera: Periodismo, sin embargo prefirió regresar a la investigación tiempo después.




Día a día, Anatoly se daba cuenta cuán fascinante era el conocimiento, pero un tema que atrapó su atención por completo fue “Las causas más frecuentes de muertes en la región” el hombre puso manos a la obra y comenzó a recorrer diversos cementerios de la ciudad, pero poco a poco se fue obsesionando con la investigación. 

Sus amigos se fueron alejando, pues cada vez el comportamiento de Anatoly era más extraño y pronto dejó de dar clases en la Universidad, lo cual era prácticamente el único contacto humano que tenía. Las cosas se fueron poniendo cada vez más raras, y también su familia se preocupaba, ya que nunca se encontraba en casa, no asistía a las reuniones familiares y cuando intentaban visitarlo siempre había algún pretexto por el cual no podían ir a verlo. 


Una de sus hermanas decidió tomar cartas en el asunto y se presentó en la casa del hombre sin avisar, él no tuvo opción, así que la dejó pasar pero únicamente a la sala, se le podía ver nervioso y agitado, volteaba constantemente hacia una habitación, pero además, la casa tenía un olor fétido y desagradable. La hermana notó todos esos detalles y momentos antes de que prácticamente la corriera de la casa, comenzó a hablar en varios idiomas “Son las ratas, puse veneno, debe haber una muerta por ahí” dijo Anatoly para justificar el asqueroso olor. 




Pero la mujer sabía que pasaba algo extraño, ya que recientemente habían desaparecido algunos cuerpos del cementerio, y sospechosamente Anatoly pasaba casi todo el día paseando por esos lugares, la hermana no tuvo opción, porque él no estaba bien y necesitaba ayuda profesional. Después de pensarlo un poco, llamó a la policía y los oficiales se dirigieron a la casa del profesor bajo el pretexto de pedir su ayuda y encontrar al responsable de los saqueos en el cementerio. 


Al entrar al lugar, los oficiales quedaron pasmados, primero porque prácticamente todo el lugar estaba oscuro, como un cementerio en la noche, sin embargo un olor asqueroso interrumpió la búsqueda de los policías, se dirigieron a una habitación en la que estaba Anatoly aferrándose a lo que parecía ser una muñeca. Al encender la luz, se dieron cuenta que había decenas de muñecas extrañas, tenían un aspecto tenebroso, casi podía sentirse que estaban vivas… pero mientras estaban en ese lugar de la casa, el olor se volvió simplemente insoportable. 


Las muñecas estaban vestidas con diferentes trajes, algunas tenían atuendos de novia, conjuntos de fiesta y algunas otras tenían pantalones e incluso maquillaje, unas cuantas portaban pelucas de colores. La obsesión de Anatoly con esa investigación, lo hizo convertirse en un coleccionista de cadáveres, pero todos pertenecían a mujeres de entre 7 y 15 años, sólo menores de edad; el sujeto además, vendía los cuerpos envueltos en plástico y con diversas vestimentas en el mercado negro, algunas muñecas fueron subastadas, había algunos compradores que gastaban importantes sumas de dinero, incluso, algunos famosos de Hollywood se sumaron a la lista de coleccionistas, pero por razones de privacidad, no podemos revelar sus nombres. 


Los oficiales arrestaron a Anatoly, y él desesperadamente comenzó a gritar “Déjenlas son mis niñas, no les hago daño”, el misterio estaba resuelto, pues él había conseguido permisos para ingresar a los cementerios y aprovechó la oportunidad para profanar las tumbas que más llamaron su atención, el sujeto envolvía los cadáveres en plástico y preparaba una especie de ritual de bienvenida donde vestía los cuerpos de las niñas. 


El sujeto confesó que un trauma de la infancia lo había llevado a cometer estos atroces actos, ya que él presenció la muerte de una vecina de 11 años de edad, todo eso despertó en Anatoly la necesidad de protección hacia los cuerpos con los que pasaba tanto tiempo investigando. También declaró que él escuchaba los llantos y llamados de las pequeñas en sus solitarias tumbas, por eso las llevó a su casa, para hacerlas sentir protegidas nuevamente, mientras él en su solitaria vida, podía pasar horas “conviviendo” con los cuerpos de las niñas en su habitación, comía con las muñecas y a veces las maquillaba o simplemente cepillaba sus coloridas pelucas.

Las autoridades se dieron cuenta que Anatoly tenía un fuerte trastorno mental, así que lo enviaron a un hospital psiquiátrico donde pasará el resto de su vida. Algunas de las muñecas que fueron vendidas han alcanzado costos tan exagerados como los 400,000 dólares.

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